Carlos Sánchez Mato (Plataforma por la Nacionalización de las Cajas de Ahorros)

El Ministerio de Economía y Competitividad y el Banco de España han acordado
que la consultora alemana Roland Berger y la estadounidense Oliver Wyman
someterán a las entidades financieras españolas a un examen exhaustivo para
realizar una evaluación independiente de los balances del sistema bancario
español.
Se certifica de este modo la definitiva subordinación de la actuación de
supervisión e inspección que sobre las entidades de crédito tiene
encomendadas el Banco de España. La entidad supervisora no desconoce la
realidad que se oculta detrás de los estados financieros de las entidades.
Los equipos de inspectores del Banco de España tienen capacidad y
conocimiento pero han sido las directrices políticas las que han estado por
encima de los criterios profesionales. Por tanto, es responsabilidad del
Gobernador del Banco de España, con la aquiescencia de los sucesivos
gobiernos, la ocultación de los desequilibrios patrimoniales de bancos y
cajas. La estrategia iba en la dirección de “ganar tiempo” con la esperanza
de que la actual situación fuera pasajera y se reanudara un nuevo ciclo
expansivo que ocultara la insolvencia del sistema bancario.
Cuando ya ha sido evidente que no estamos ante una situación puntual, en vez
de adoptar las medidas oportunas para que se cumpla la ley, se ha optado por
“subcontratar” la función supervisora a entidades privadas en un ejercicio
de falta de transparencia que raya en el insulto. Se premia de este modo a
firmas que son responsables de la aplicación de los modelos de riesgo
utilizados por el sistema bancario mundial con los espectaculares resultados
que podemos apreciar. El fracaso de sus modelos analíticos y predictivos se
pueden resumir en la “agudeza” demostrada por Oliver Wyman que elevó al
Anglo Irish Bank al puesto de mejor banco europeo dos años antes de su
quiebra y posterior nacionalización.
Es evidente que la confianza en la solvencia de las entidades financieras es
nula. Un análisis de los acontecimientos de los últimos cinco años nos
desvelaría sin la menor duda la relación entre este hecho –la falta de
confianza- y la puesta en marcha de cuatro reformas del sector financiero,
todas ellas con el calificativo de “definitivas”. No podemos obviar a la
hora de encontrar la causa de la falta de credibilidad, las sucesivas
“pifias” a la hora de ensalzar la fortaleza de entidades que han sido
posteriormente intervenidas, ni la utilización de los ciudadanos como
“conejillos de indias” para saquear sus ahorros con instrumentos como las
participaciones preferentes o las salidas a Bolsa a precios inflados que no
reflejaban los falseados balances de las entidades.
A estas alturas de la película, el diagnóstico de la situación no se le
escapa a nadie:

• El sistema bancario español está en quiebra. Sobrevive gracias a las
inyecciones de capital y liquidez de fondos públicos y a la confianza que
millones de depositantes tienen en un Fondo de Garantía de Depósitos que no
tiene un euro pero que tiene el respaldo del Estado.
• Las entidades se van a enfrentar no solo al incremento de la
morosidad en el futuro sino que las perspectivas de agudización de la
recesión va a afectar de forma directa a su modelo de generación de
ingresos. En resumen, el paso del tiempo no va a mejorar su situación.
• Los balances siguen sin reflejar la realidad patrimonial de las
entidades. Es evidente que las provisiones son aún insuficientes para hacer
frente a los quebrantos sufridos por las mismas y a la persistente caída del
precio de los activos.
• Como cualquier empresa, las entidades bancarias podrían resistir de
forma indefinida las pérdidas siempre y cuando encuentren quien las
financie. Parece claro que las entidades no se ven capaces de obtener fondos
realizando emisiones de deuda ni, dadas las experiencias recientes, captar
ahorros de los ciudadanos para sostener esa situación. El único camino que
les queda es su apelación al Banco Central Europeo del que son absolutamente
dependientes en el momento actual. Más de 316 mil millones de euros (un 10%
del pasivo total) a finales del mes de marzo dejan claro que siguen sin
tener acceso a los mercados para obtener fondos.

Ante esa perspectiva se impone una durísima reconversión del inoperante
sector financiero que se debe iniciar con la destitución de los responsables
y una masiva recapitalización que solamente el sector público será capaz de
hacer.
Pero no. El Ministro Luis de Guindos cree que Roland&Oliver van a analizar con todo
detalle los activos inmobiliarios y las provisiones del sector bancario en
un mes. Además piensa el ministro que su dictamen va a permitir que se
recupere la credibilidad del sistema bancario y que solo serán necesarios
unos milloncejos de nada para resolver el problema… Definitivamente el
esperpento parece haberse instalado en el gobierno español.
¿Ha llegado acaso a la conclusión de que son estúpidos los potenciales
inversores, los ahorradores y todos los ciudadanos?

22 de Mayo de 2012

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